21 de abril de 2009

uno busca su muerte aveces

Entre la 6 norte y la 2 poniente (hablando de calles de puebla) en esa esquina, en la cual se localiza un local de tortas y cemitas una vez casi veo mi muerte, al comer ahí hace algunos meses casi me muero de un indigestión estomacal y entonces de mi boca surgieron las siguientes palabras “jamás vuelvo a comer aquí”, pasaron unos meses específicamente hoy me encontraba con un hambre de esas que te obligan comer lo que sea y dejando a la carne dominar aquella promesa se vio rota pues hoy me comí una cemita ahí que para el hambre que tenia me sabia a gloria. Y aunque no fue como la ultima vez, porque al momento no me estoy muriendo, me llega la siguiente reflexión, es inevitable comer en la calle o es simplemente que no queremos dejar de comer en la calle, como aquellos que fuman, para que lo hacen si no siquiera te pon e loco y cuando tiene la posibilidad verdadera de dejarlo te niegas por qué no te quieres esforzar, el ser humano quiere cambiar en muchas de las ocasiones cosas que le molestan de si mismo pero como siempre lo más sencillo es intentarlo un tiempo y dejarlo una vez que aquella enjundia nos ha abandonado. Se reduce a lo siguiente queremos cambiar pero en el fondo nos da hueva esforzarnos y aunque sabemos que muchos de nuestros hábitos a la larga no van a cobrar factura es aquella pereza mayor a saber las terribles consecuencias de nuestros actos.